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Decálogo para evitar los fraudes de alquiler vacacional

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En caso de ser víctima de una estafa inmobiliaria, hay que recopilar toda la información y denunciar a través de la Policía o la Guardia Civil.

Por: A. Aragón

Con el verano a la vuelta de la esquina, llega el momento de pensar dónde pasar las vacaciones. El alquiler de una vivienda en la playa es sinónimo de mayor independencia, así como de ahorro. Aunque la renta media semanal de un apartamento en la costa española subió un 3,65%1 en 2015 frente al año anterior, decantarse por esta opción en vez de por un hotel sigue siendo hasta un 50%2 más barato. No obstante, en los meses previos a la temporada proliferan los anuncios falsos en Internet. Por ello, el portal inmobiliario pisos.com ha elaborado un decálogo con consejos para identificar, evitar y afrontar los fraudes de alquiler vacacional.

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  1. No siempre hay una brecha entre calidad y precio

Antes, era habitual que el gancho se sustentara en pisos de extraordinaria apariencia a precios irrisorios, pero con el tiempo, “los estafadores se han dado cuenta de que las gangas demasiado evidentes hacen sospechar, por lo que tratan de equilibrar las fotos al precio de mercado”, asegura Miguel Ángel Alemany, director general de pisos.com. No obstante, la renta sí que es algo más económica que la media de la zona, por lo que el directivo aconseja “manejar datos actualizados sobre los alquileres, diferenciando entre lo que está en primera línea y lo que no”.

  1. Vigilar el lenguaje en el que está escrito el anuncio

La redacción puede dar pistas sobre las verdaderas intenciones del anunciante. “Algunos de estos negocios fraudulentos han sido desarticulados por tener características comunes, como presentar una mala traducción al español, lo que llevó a pensar que eran mensajes automatizados”, comenta Alemany. La combinación de una mala ortografía y sintaxis, así como el empleo de frases en desuso podrían tener detrás a una banda organizada de estafadores que opera desde el extranjero.

  1. La visita al inmueble resulta imposible

Una de las estafas más conocidas es aquella en la que el supuesto propietario no puede enseñar la casa porque vive fuera de España, pero promete enviar las llaves a cambio de una señal. “Cuando se trata de un alquiler en la misma ciudad, la negativa a la visita es un claro motivo de alarma, pero si hablamos de un piso en la playa, al que no nos desplazaremos hasta las vacaciones, resulta algo más complicado”, señala Alemany.

En estos casos, se recomienda pedir fotos actualizadas, e incluso un vídeo grabado por el anunciante en el que salga él mismo. “También podemos valorar su predisposición a recibir la visita de un posible amigo o familiar que tengamos en la zona donde se sitúa el inmueble”, aconseja Alemany.

  1. El e-mail como única forma de contacto

Si no es posible hablar por teléfono con el anunciante, lo más razonable es abandonar la idea de alquilar ese piso. Es habitual que los anuncios fraudulentos solo muestren un correo electrónico, algo que no es posible en pisos.com porque “uno de nuestros filtros de seguridad es confirmar el teléfono de contacto mediante un SMS o llamada desde el número utilizado para publicar el anuncio”, indica Alemany. Una práctica habitual es poner el anuncio con un e-mail y, una vez recibidos los contactos, contestar a los interesados desde otro e-mail, lo que dificulta el seguimiento en caso de denuncia.

Algunos estafadores ponen un teléfono auténtico, pero es solo un señuelo porque, al llamar, siempre está apagado o no hay respuesta. Si se va más allá y el estafador responde al teléfono y luego resulta ser una estafa, se puede ir contra él porque “la normativa obliga a todos los teléfonos, sean fijos o móviles de contrato o prepago, a tener un contrato con los datos completos del titular”, revela Alemany.

  1. La documentación también se falsifica

Una red desarticulada recientemente, utilizaba las fotocopias de los DNI de aquellos que habían timado como propios, usurpando su identidad. “Los delincuentes más sofisticados son capaces de falsificar incluso una nota simple del Registro de la Propiedad o el último recibo del IBI”, asegura Alemany. No obstante, es importante pedir al propietario esta documentación con el fin de comprobar la existencia del inmueble y su titularidad.

“A través de Google Street View, podemos comprobar la situación del inmueble y ver si el exterior coincide con las fotos del anuncio. En cuanto a las interiores, una búsqueda en Google Images permitirá saber si esas fotos se han usado en otras web con direcciones diferentes”, declara el responsable del portal inmobiliario.

  1. Con el contrato por delante

Siempre hay que firmar un contrato en el que queden reflejados los nombres completos y DNI de arrendador y arrendatario, la situación exacta del inmueble, las fechas de entrada y salida, la renta, la forma de pago, el inventario del piso, entrega de llaves, condiciones de cancelación, teléfono de contacto de emergencia, etc. “Este documento es la base sobre la se podrá ejercer una denuncia en caso de que finalmente se trate de una estafa”, argumenta el director general de pisos.com.

  1. Entregar la menor cantidad de dinero posible

El objetivo del timador no es otro que sacar dinero, así que su mayor urgencia será cobrar la renta del alquiler –mejor si es en su totalidad- antes de que llegue el día del check-in. “Es normal que se exija una señal como reserva, pero no todo el montante del alquiler, y menos antes de ocupar la propiedad”, comenta Alemany, que recomienda entregar siempre la menor cantidad de dinero posible para que la pérdida, en caso de producirse, sea mínima.

En cuanto al pago, hay que huir de cualquier método que no sea la transferencia bancaria a un número de cuenta en una entidad reconocida. “Hay que ser precavido, sobre todo, cuando la oficina donde está abierta la cuenta no está en la misma provincia en la que vive el propietario”, matiza Alemany. Con una tarjeta de crédito es más fácil echar atrás la operación, y cada vez hay más particulares que aceptan esta fórmula.

  1. La cara y la cruz de Internet

Aunque Internet se ha convertido en un ‘coladero’ de esta clase de anuncios, también resulta una poderosa arma para destapar la falsedad de los mismos. “Al realizar una simple búsqueda tecleando la dirección del piso o el nombre del propietario, podríamos llevarnos la desagradable sorpresa de que no somos los primeros a los que han estafado, por eso es esencial hacer esta mínima investigación antes de realizar cualquier transferencia monetaria”, explican desde pisos.com.

  1. Optar por un servicio profesional

El alquiler turístico se ha movido tradicionalmente en el vacío legal: “La mayoría de estos arrendamientos sigue sin declararse a Hacienda, lo que favorece la desprotección”, señala Alemany, que se muestra a favor de que se regulen las viviendas utilizadas como apartamentos turísticos. La existencia de un intermediario profesional da más confianza y transparencia porque existiría la opción de “bloquear la entrega del dinero hasta que el cliente no pone un pie en el apartamento y comprueba que todo es correcto y se corresponde con lo prometido”, expone el directivo.

  1. Denunciar cuanto antes

Tanto la Guardia Civil, a través de la Oficina de Delitos Telemáticos, como la Policía, por medio de laBrigada de Investigación Tecnológica, trabajan cada día para erradicar este y otros delitos cometidos en la Red. Cuando la sospecha de estafa se convierte en realidad, hay que acudir a la comisaría más cercana y denunciar el caso para que se lleven a cabo las actuaciones oportunas. Si el proceso judicial llega a buen término, lo más frecuente es que se imponga una multa y una indemnización al estafador. Alemany también recomienda darle visibilidad a la estafa a través de foros, además de poner en conocimiento de la web que tiene el anuncio activo que este es fraudulento, si es que el propio departamento de calidad no lo ha dado de baja.

Desde pisos.com invitan a actuar con prudencia siempre que se trate directamente con un particular, mostrándose desconfiando ante el primer síntoma de sospecha. Las precauciones no eliminan el riesgo en su totalidad, pero lo minimizan. La mejor recomendación siempre es el sentido común.

Visto en pisos.com

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